Ayer Sergio Canales se volvió a lesionar de gravedad su rodilla derecha, la misma de la que hace 5 meses fue intervenido; se me quedó grabada su imagen llorando saliendo del campo y pensaba que lo tendría difícl para volver a los terrenos de juego al mismo tiempo que recordaba lo que me pasó a mi un 9 de abril de 2011.
Llevaba toda la temporada por diferentes motivos sin poder jugar, me daban crisis y había días en los que no estaba capacitada para jugar, ni siquiera entrenar, el balonmano me quitaba muchas horas de estudio y mi TDAH me las exigía. Veía que no tenía tiempo para todo, mi rendimiento no era el que a mi me habría gustado y me pasaba largas horas en la grada. Llegó el 9 de abril y me dió un ataque de ansiedad, era mi último campeonato de Euskadi y al día siguiente tenía muchas opciones de jugar; aquel ataque lo truncó todo. Recuerdo como en Donosti la medica me dijo que lo mejor para mí sería que dejase de competir, ¿que iba a hacer yo sin jugar al balonmano? aquel día hoy lo recuerdo con cierta alegría ya que me hizo cojer otro camino sin dejar el balonmano. Me dijeron que no podía competir, no que dejaría de hacer deporte, todo lo contrario me decían que para mí era necesario descargar toda esa energía a traves del deporte. Entonces recordé algo que a la vuelta de un partido dijo el entrenador "hay falta de árbitros", hasí que dije no puedo competir pero tengo que seguir haciendo deporte, además el arbitraje me quitará menos tiempo. Venditas palabras aquellas, llevaba 6 años en los que había años que no tenía equipo, otros en los que me pasé horas de grada.
Por suerte aquella "mala" noticia del 9 de abril significo un cambio de dirección, me hizo cojer un camino que jamás pensé que en al arbitraje encontraría ese sitio que llevaba tiempo buscando en el deporte que tanto amaba. Hasí que si hay veces que un final se convierte en excelente comienzo.
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